Tiempos modernos(tema 5)

Tiempos modernos es una película de Charles Chaplin, en la que el director, a la vez actor, quiere reflejar lo que él piensa de la nueva era moderna, con un toque de humor, como es de costumbre en sus películas.

La película comienza con la imagen de un rebaño de ovejas al que le sigue el plano de una manada de obreros saliendo del metro y dirigiéndose al trabajo. Pero el aspecto de manada del rebaño de obreros en las imágenes iniciales de la película contrasta con el aspecto humano que caracteriza a todos los personajes pertenecientes al pueblo, tanto los individuales como los colectivos, de modo que ni el obrero individual ni los grupos de huelguistas y manifestantes ofrecerán ese aspecto de masa informe o manada de ovejas con que nos introduce en la película. Y eso será así porque la transformación del pueblo en masa o manada vendrá dada por la alienación a la que le somete el desarrollo industrial y por su conversión en un simple apéndice de una máquina, mientras que aquellos aspectos solidarios y participativos que subyacen al ser humano no podrán ser nunca sometidos. Creo que este matiz es muy importante, pues es el que separa la crítica izquierdista de Chaplin hacia la alienación de las masas, de la ideología del desprecio fascista de las masas con la que Hitler subiría al poder por esa misma época.

En plena época de crisis de los años 30, en un contexto de crisis capitalista enormemente deprimente y opresivamente insoportable para el trabajador estándar, el de las fábricas que habían adoptado ya el teórico sistema de distribución Taylorista del trabajo en cadena, donde los trabajadores formaban parte de un proceso de alienación que raya con el sentimiento más desquiciante (ovejas que salen de la boca del metro para posteriormente incorporarse agolpadamente en sus respectivos puestos de trabajo), llegando incluso a adquirir los característicos tics del autómata más mecanizado.

En la película, la cual constituye un retrato de las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tuvo que soportar en la época de la Gran depresión estadounidense (en 1929 se hundió la bolsa de Nueva York, lo que produjo una crisis económica mundial. En Estados Unidos las empresas cerraron, los trabajadores quedaron en paro, en las ciudades crecieron los guetos de marginados, más de un millón de personas se hacinaban en viviendas de hojalata y cartón sin las mínimas condiciones higiénicas y sanitarias; y las diferencias sociales se acrecentaron, pues los que conservaron su empleo se vieron favorecidos por la bajada de los precios) Chaplin realiza una crítica al taylorismo  por una parte y al fordismo por otra. Al Taylorismo, porque es la aplicación de métodos científicos para mejorar la eficiencia del trabajador con la máquina, dejando ver que las personas han perdido su individualidad para convertirse en parte de esa máquina que logrará conseguir la mayor producción posible en menos tiempo, debido a la forma de organización laboral, la autoridad, vigilancia y control ejercida por el jefe. Se hace una  división del trabajo en dos grandes grupos, un equipo de planeación y otro de ejecución, el primero debía planear lo que debería hacer el segundo, éste debía solo ejecutar órdenes y no detenerse a pensar en otra forma aunque a veces resultara más fácil. Frente a este panorama el hombre pasa a ser un engranaje más de la máquina y queda demostrado cuando Chaplin cae en ésta. Y al fordismo lo critica porque es una serie de ideas influenciadas del taylorismo, pero que se orientan más a la producción en cadena (escena en la que Chaplin sólo se encarga de una tarea en una parte de la cinta). No se busca, solamente, la especialización del proceso sino también la mejora de las ganancias para las empresas. Tanto directivos como obreros y sindicatos aceptaron la dureza de este nuevo sistema ya que aunque implicaba una mayor carga de trabajo también un aumento del salario.

En esta película nos cuentan la deshumanización que empieza a sufrir el trabajador cuando los capitalistas inventaron el fordismo, una manera más eficaz y eficiente de ganar dinero. Esto queda plasmado en la imagen de los brazos del personaje de Chaplin, los cuales son meras herramientas, desvinculadas de la totalidad del cuerpo humano, y que pueden volverse fuera de control, como de hecho ocurre.

Con la incursión de la máquina el hombre queda subordinado a ésta sin importar si funciona bien o mal,  es una anulación de su libertad, creatividad y personalidad, esto lo convierte en un accesorio de la máquina. Por otro lado, queda claramente plasmada la filosofía del Fordismo en la que lo que menos importa son las necesidades e intereses de las personas.

Al jefe de la fabrica lo representa como un tirano ya que quería que la producción fuera a un ritmo muy rápido, siempre los tenia vigilados supervisándolos; tal como dice Taylor “la producción es lo importante” y se ve claramente la división de trabajo en la fábrica donde estaba Chaplin, se ve como el ingeniero recibe órdenes del jefe siempre pidiéndole que la producción sea más rápida, se ve como unos están haciendo una cosa y otros otra hasta terminar el producto,  no importa la calidad sólo producir más y más, se ve claramente cómo son explotados los obreros , ya no son  personas sino parte de la máquina. El trabajador es aislado para realizar un trabajo especializado y mecánico. Lo que muchas veces llevaba, como critica Chaplin, a la alienación del trabajador.  Hasta llevaron una máquina para probar que servía, supuestamente,  para alimentar a los obreros y no detener la producción durante la hora del almuerzo.

El Gran Jefe se comunica con sus subalternos de la fábrica como si fuese el  ojo de dios, a través de unas enormes pantallas de cine, mientras cámaras en todo el recinto le proporcionan una vigilancia de hasta el último rincón del lugar.

Charlie trabaja en una fábrica donde enrosca tornillos en una cadena de montaje de un producto que ni sabe qué es, de un sistema que ni sabe por qué funciona. Sus necesidades no pueden ser expresadas: prohibido quitarse la abeja que molesta, prohibido bostezar, prohibido parar para fumar. De sus compañeros sólo sabe que están al lado y que no debe moverse porque los interfiere. De su potencial no sabe nada, ya que ignora que sabe cantar y bailar… y enamorarse… y mucho más cosas. Y él está ahí, ajustando tuercas hasta el final de la jornada laboral, al compás del fordismo. Él es uno más de los que se ven obligados a vender sus fuerzas de trabajo para vivir. Y el dueño de la fábrica posee los medios de producción y es el regulador del precio de los proletarios. Es quien regula la especialización que será exigida a los mismos. Pero nada sería así si no existiera un sistema de control que lo garantizase: la presencia de “máquinas de ver” que producen “modos de ser” hasta el extremo de la locura. Las “máquinas de ver” se manifiestan en la presencia del presidente que controla desde cámaras, desde el marcado de la tarjeta que indica los minutos y horas trabajadas y desde la presencia constante de un capataz.

No seguir la rutina es ser tenido por loco y pasar al manicomio. Seguirla, es mantener un sistema donde una clase superior de capitalistas organiza y dirige la velocidad de trabajo,  ajenos a las necesidades del ser humano, hasta el extremo de automatizar las funciones animales del hombre, como el comer. 

Él es elegido por el director, para probar la nueva máquina que consiste en servir la comida al obrero en un espacio muy corto de tiempo. Pero los complejos mecanismos de la maquina se estropean. Charlie es liberado del mecanismo y retorna a su trabajo, pero es tan alienante que cae en la locura, forma de defensa ante una presión insoportable,  y ataca a una mujer, con una llave inglesa. A raíz de esto se lo llevan a un hospital psiquiátrico.

Después de pasar un tiempo en el hospital, logra salir y consigue otro trabajo. Todo va bien hasta que, no se sabe muy bien porque, se declara una huelga. En la calle es confundido por el cabecilla de dicha huelga al coger una bandera roja que se había caído de un camión y es seguido por la multitud. Se lo llevan a la cárcel. Es recompensado al ser trasladado a una celda individual donde lo tratan como un rey, y esto hace que una vez indultado, eche de menos, la cárcel.

A continuación vemos como pierde todo empleo precario que consigue, el de vigilante nocturno o el de camarero, y descubre que la vida en la calle es bastante difícil y vemos también como pasa varias veces por la cárcel. Chaplin, ayudará a una joven vagabunda a lo largo de varias vicisitudes. Después de varios intentos laborales termina en un bar-restaurante donde Chaplin debe ingeniárselas para ser mozo y cantar, y en donde sale a relucir lo más íntimo de sí, su capacidad artística que desconocía por completo.

Termina la película marchándose con la vagabunda por una interminable carretera, caminando hacia delante en busca de un mundo y una vida mejores, alejándose juntos hacia el horizonte.

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Estudiante de C.C.Trabajo
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