Ensayo sobre el libro “NoMiedo en la empresa y en la vida”. (Pilar Jericó)

Pilar Jericó nos habla en este libro del miedo tanto en nuestra vida profesional como personal. Nos habla del miedo, que nos acompaña en nuestras vidas y que viene determinado por los sentimientos de inseguridad y soledad.

Este miedo no es un sentimiento que se experimenta por igual en todas las personas, dependerá de de cada uno de nosotros y varía según el nivel de conocimiento. La cultura y la educación modulan nuestros miedos innatos.

La autora busca ayudarnos a gestionar nuestros miedos queriendo aislar sus efectos negativos, ya que somos capaces de superar muchos de ellos.

Este sentimiento frena el talento y nuestra capacidad mental, convirtiéndonos en personas menos creativas y haciéndonos menos fluidos intelectualmente con los años. Los razonamientos más brillantes surgen en ambientes amigables y cómodos no en ambientes donde reina el miedo. Algo que nos diferencia de los animales, en este sentido, es que nosotros esperamos situaciones futuras que nos angustian antes de que éstas existan y de esta forma la imaginación deja de provocar resultados positivos activando el miedo y el estrés.

El miedo, la tristeza y la alegría son emociones básicas que se encuentran interrelacionadas y se dan en todos los mamíferos, pero también contamos con otras emociones que no son básicas como la vergüenza, la timidez, el desprecio o la culpa, que son emociones sociales. Éstas se transmiten culturalmente.

Nos explica la diferencia entre el miedo equilibrante y el miedo tóxico. Una pequeña dosis de miedo nos hace prudentes equilibrando ciertos impulsos incoherentes, pero este miedo deja de ser positivo cuando nos paraliza y nos impide poner en juego todo nuestro potencial, entonces es cuando se convierte en miedo tóxico. Éste, además de innecesario nos perjudicará a nosotros mismos y a las empresas de las que formemos parte.

Cada persona cuenta con uno o varios tipos de miedo, aunque el mismo miedo puede ser percibido de forma distinta según quien lo sienta. A pesar de lo anterior, podemos identificar cinco grandes tipos de miedo basándonos en las tipologías de la motivación: miedo a la no supervivencia, al rechazo, a la pérdida de poder, al fracaso y al cambio.

Por otro lado, nuestras principales motivaciones en el trabajo sería: al logro, a la afiliación y al poder o influencia. Estas motivaciones explican nuestro comportamiento en el trabajo. Pero detrás de cada una de ellas, se esconden distintos miedos. Por ejemplo, si lo que más te motiva es influir en los demás, la pérdida de poder te provocará tu peor pesadilla.

Por ello, según lo que te motive, los miedos que se despertarán en ti serán diferentes, aunque todos ellos son equilibrantes en la medida de que te ayuden a continuar en una empresa, pero cuando perjudican al talento, actúan como tóxicos.

El miedo más básico de todos es el miedo a la no supervivencia, es decir, a no llegar a fin de mes. Éste miedo será menor en ausencia de cargas económicas pero se verá multiplicado cuando llegan las responsabilidades familiares. El talento reduce este miedo de no llegar a fin de mes. Debes pensar que tu talento es también deseado por otras empresas, y esta dosis de orgullo y valentía te hará menos vulnerable a la amenaza del despido. En el caso de los funcionarios, sus contratos actúan como aislante contra este tipo de miedo.

Parece ser que el miedo estrella en las empresas es el miedo al fracaso. Y como de cada miedo se derivan otros, en este caso, abría que sumarle el miedo al error, a asumir riesgos, a tomar decisiones, a que mi trabajo no se reconozca, etc.

Nos habla también del pensamiento grupal que está movido por el miedo al rechazo. En una empresa, se daría en equipos muy cohesionados, con un ideal común, de tal manera que al pensar todos igual nadie propone alternativas. Es otra forma de frenar la creatividad y el talento, y esto repercutirá a la empresa, ya que este tipo de miedo al rechazo lleva implícito la falta de éxito, el temor a opinar lo contrario. Esto conlleva que no comprendan la información de otra forma siendo incapaces de crear alternativas. Y en el entorno organizacional moderno, en el que las personas deben adaptarse de continuo a los cambios con gran flexibilidad, no tiene cabida este comportamiento. Como dice PilaR Jericó, cuestionar es el primer paso para innovar.

El miedo a la pérdida de poder aparece en aquellos motivados para influir en terceros a través de “poder legítimo”(llamado así cuando se deriva de una jerarquía) o a través del poder carismático (que se debe a las cualidades personales del sujeto), también llamado liderazgo.

El coste del poder es alto, cuando una persona se crea un personaje público, puede acabar creyéndose su propio papel.

Un gran consejo es evitar la búsqueda del reconocimiento desesperadamente, ya que lo que conseguiremos realmente será otorgar poder al otro, haciéndonos vulnerables a la crítica.

El último miedo fundamental, es el miedo al cambio. Las empresas se ven obligadas a cambiar continuamente y a introducirse en el mundo de las tecnologías y de Internet. Estos cambios son necesarios, es la forma  de crecer y no estancarse, sin embargo esta necesidad de transformación de las organizaciones se da de bruces con el miedo al cambio, del que todos somos víctimas de una u otra forma. Las novedades nos rompen los esquemas debido a la necesidad de control, pero debemos ser valientes y no dejar que nos gane la inseguridad.

Los mercados se encuentran saturados de competidores, esto ejerce una gran presión a la empresa. El estrés por evitar el fracaso y la incertidumbre están a la orden del día en el mundo empresarial. En este punto crucial, es donde la empresa debe elegir entre un tipo de gestión basado en el miedo o por la gestión NoMiedo basada en el talento, el cambio y la innovación

Hay que reconocer que la gestión del miedo funcionó muy bien como modelo clásico de gestión de las compañías, en el que los cambios eran lentos, los mercados estables, los clientes obedientes y los trabajadores estaban alienados (terminología marxista).

Pero recientemente el exceso de competencia desestabiliza los mercados por lo que el miedo no tiene lugar aquí. Se busca a profesionales comprometidos con su trabajo, y que posean capacidad de decisión, iniciativa y  orientación al cliente. Como he señalado anteriormente el talento y la creatividad se reducen con el miedo, lo que repercutirá a los resultados de las empresas modernas cuyo objetivo debe ser adaptarse para no desaparecer.

De esta forma, surge un miedo principal en los trabajadores, a la no supervivencia, con los despidos, como una consecuencia de esta competitividad.

Otra de sus consecuencias, sería la presión del tiempo presente en nuestras agendas. En un mundo basado en el consumo, los clientes demandan cosas distintas en menores plazos de tiempo. Según Pilar Jericó “el himno del marketing es la renovación”.

La presión temporal, nos influirá generándonos miedos y empujándonos a la frustración. Contra esto, han surgido curiosas alternativas sociales como “la cultura de ir despacio” o “slow life”, pero esto suena a utopía en el mundo empresarial, ya que esta solución haría que fuéramos devorados por la competencia.

Si el miedo adentra en nosotros anulando nuestro potencial como profesionales, no podremos ejercer ni liderazgo, ni iniciativa ni mucho menos estaremos satisfechos o contentos con nuestro trabajo. La innovación se produce en ambientes de libertad donde no se penaliza el error y se pueden aportar ideas de mejora.

La autora nos habla del “síndrome de la felicidad aplazada” en el que se sacrifica la felicidad por el trabajo, con el pensamiento de que en el futuro todo cambiará. A lo que se une el miedo de perder la seguridad de lo que se tiene. Así comprobamos que también el miedo afecta a nuestra calidad de vida y nuestra felicidad.

Las empresas pueden cambiar construyendo un rentable futuro, pero siempre que asuman la necesidad de utilizar métodos más complejos basados en el talento, el  cambio y la innovación. Si se desea anular el miedo se deben premiar estas capacidades.

Las organizaciones que persigan esta cambio deben ser transparentes, tanto en las noticias positivas como en las negativas y deben fomentar la comunicación entre sus miembros. No podemos evitar la incertidumbre exterior pero sí la de puertas adentro en nuestra empresa.

Los tres motivos que mueven nuestro compromiso con la empresa y nos ayudan a encontrar sentido a lo que hacemos, son las cusas externas (dinero, status…), internas (formación y desarrollo) y trascendentes (misión y valores). La última de estas motivaciones es la que mueve el talento. La búsqueda de sentido transforma nuestra forma de trabajar y nos inmuniza ante el miedo.

El sentido del humor, además de ser un signo de madurez es otra excelente terapia contra el miedo. Nos aleja de nuestras emociones y nos ayuda a relativizarlas.

El libro de NoMiedo, nos ayuda a identificar nuestros miedos y a quitarles importancia para liberarnos de ellos.

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Estudiante de C.C.Trabajo
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